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Decidir qué hacer con las urnas funerarias es una de las primeras decisiones que vamos a tener que afrontar tras perder a un ser querido si él o ella no ha dejado estipulado cuál quería que fuera su destino final. Por suerte, tenemos varias opciones entre las que elegir.

¿Es obligatorio enterrar las cenizas?

La legislación española no impone ninguna obligación sobre qué hacer con la urna de cenizas. Lo que sí está prohibido es esparcir las cenizas en la vía pública.

No es raro que alguien decida tirar las cenizas al mar o en plena naturaleza. Si este es nuestro caso, conviene que revisemos la legislación del lugar en el que queremos hacerlo. En algunas zonas esta actividad está totalmente prohibida, mientras que en otras está permitida siempre que se cumplan una serie de requisitos. Lo que no debemos hacer en ningún caso es abandonar la urna cineraria con o sin cenizas dentro.

Aquellos que prefieren optar por dar sepultura a las cenizas tienen varias formas de hacerlo. Si se dispone de un panteón, una tumba o un nicho familiar, la urna se puede guardar en ellos siempre y cuando haya espacio.

La otra alternativa es escoger un columbario, que es un nicho pero diseñado específicamente para urnas de cenizas y, por lo tanto, mucho más pequeño. Hay columbarios en los cementerios, pero también en otros lugares.

Y, por supuesto, siempre queda la opción de guardar las cenizas en casa, aunque esta es una opción que cada vez elige menos gente.

La opción de las urnas biodegradables

La muerte es parte de la vida, pero también podemos afirmar que la muerte es vida en sí misma. Gracias a las urnas biodegradables es posible enterrar las urnas del difunto y que de ellas brote un árbol que nos ayudará a recordar a esa persona que ya no está.

Este tipo de urnas también son útiles si el destino de las cenizas va a ser el mar. El envase se puede depositar en el agua tranquilamente, puesto que se deshace sin dejar residuos de ningún tipo.

Otras alternativas para las cenizas

En los últimos años han surgido diferentes alternativas para usar las cenizas. Ya existen empresas que las usan para crear con ellas una joya o incluso artistas que las mezclan con acuarelas y elaboran con ellas un retrato del fallecido.

Elegir el destino que le vamos a dar a las cenizas es algo muy personal, pero a la hora de tomar la decisión no deberíamos perder de vista los gustos personales de la persona fallecida. ¿Le gustaría a él o ella formar parte de una joya que llevemos siempre con nosotros, quería reposar en el panteón familiar, le gustaba la naturaleza y le encantaría la idea de renacer en forma de árbol?

En una cremación no es necesario que el entierro se produzca de forma inmediata, así que tenemos tiempo para decidir qué vamos a hacer con las cenizas. Pero, como forma de superar el duelo, es importante hacer un evento de despedida, aunque no vaya seguido de un sepelio.

Elegir un ramo funerario en honor a nuestro ser querido, reunir a amigos y familiares y dedicar un rato a recordar a quién se ha ido, es la mejor forma de empezar a cerrar las heridas emocionales que causa una pérdida.