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Si hay un punto que coincide entre las diferentes maneras de ver la mortalidad es la necesidad de dar amor en vida. Al margen de eso, la muerte en diferentes culturas es vista de forma muy diferente.

Qué significa la muerte en diferentes culturas

Resulta curioso e interesante ver cómo conciben el destino final según otras tradiciones porque, de algún modo, eso nos ayuda a abrir la mente: la forma en que la vemos aquí solo es una más.

La tradición judeocristiana y el Islam

Para los cristianos, los conceptos de vida y muerte no parecen simples. Se habla de un destino final del alma que puede ser diferente para unos y otros, destacando la promesa del Paraíso como el lugar de descanso eterno junto a Dios para quienes han tenido fe y han hecho el bien. Sin embargo, en la práctica la muerte es un tema tabú y genera un dolor que se deriva de nuestra falta de preparación.

Los judíos, que siguen el Antiguo Testamento, creen en un lugar llamado Sheol, un hoyo profundo y oscuro al que, según los textos religiosos, van los muertos buenos y malos. También creen en Gehena, un infierno que tampoco es concebido como lugar de castigo. Las almas pueden purificarse durante el año que permanecen en él, algo para lo que también se concibe Sheol. Se quedarán para la eternidad las que no lo consigan, mientras que las almas verdaderamente justas descansarán en el Jardín del Edén.

El Islam también concibe una mística dual en torno al concepto de muerte, similar al reino de los cielos e infierno cristiano. Las almas esperan en sus tumbas hasta que Alá decida que es su día del juicio. Después de esto, quienes fueron buenos y creyentes van al Jannah y quienes no al Jahannam.

El budismo

De los conceptos y símbolos de la muerte en diferentes culturas, el de la reencarnación es uno de los más conocidos. Lo comparten budistas e hinduistas, y está condicionado por el modo de vida que se haya tenido antes de la muerte del cuerpo físico.

Los creyentes aspiran a la liberación del samsara, un tipo de existencia mundana en la que el alma pasa por continuos renacimientos y reencarnaciones. Es una existencia llena de sufrimiento y de miseria que se contrapone con la iluminación, que la trae la propia liberación e implica la conversión en un ser iluminado.

Las culturas africanas

Muchas de ellas tienen un nexo común: la materialización de los lazos familiares entre el fallecido y su entorno. Siendo cadáver, aún pertenece a su familia, que se reúne para comer, beber y cantar loas a su memoria.

Los mossi de Burkina Faso eligen a un familiar, preferentemente una mujer, que se viste con las ropas del difunto e imita sus gestos y formas, hasta el punto de que hijos y esposas la llaman “padre” o “marido”. Los diola de Senegal, por su parte, visten al fallecido con ropa más elegante para que presida su propio funeral, con la mano en alto en ademán de saludo. Una ceremonia en la que termina a hombros hasta el lugar de enterramiento, con cantes y bailes que se contraponen a esa visión trágica de la muerte en otros lares.

 

Con todo, resulta interesante abordar el tema de la muerte en diferentes culturas para valorar los elementos comunes, como el apego familiar y la necesidad de hacer el bien. Las diferencias, también evidentes, nos emplazan a tener la mente abierta.