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La incineración es un proceso a través del cual el cuerpo del difunto pasa por un horno crematorio hasta ser reducido a cenizas que luego son entregadas a los familiares para que las guarden o las depositen en la sepultura de su elección. ¿Qué ocurre en estos casos con las flores? Vamos a aclararlo en este artículo.

La incineración es un fenómeno al alza

El primer horno crematorio se inauguró en España en el año 1981. Poco a poco la incineración se ha ido convirtiendo en una forma muy popular de tratar los restos mortales, tanto es así que el porcentaje de incineraciones sigue creciendo año a año.

Las flores en una incineración

Es costumbre que cuando una persona fallece sus amigos y familiares hagan llegar flores como símbolo de respeto y amor. Lo común es que estas flores acompañen al difunto durante su velatorio y, en caso de que vaya a ser enterrado, se trasladen junto con el féretro hasta el cementerio para adornar la tumba o nicho.

Pero cuando el destino del finado es la cremación las cosas son algo diferentes, ya que el cuerpo no va a ir directamente del velatorio al camposanto, sino que pasará antes por la incineración, un proceso que dura un tiempo. Esto implica que el entierro no se puede producir de forma inmediata, hay que esperar siempre unas horas.

Si el fallecido ha recibido coronas funerarias, centros o ramos de flores, lo más común es que todo esto sea trasladado hacia la sala crematoria en la que la familia dará el último adiós de una forma más íntima a su ser querido antes de que el cuerpo sea incinerado.

Una vez que ha comenzado el proceso de incineración a la familia ya solo le queda esperar a recoger las cenizas para poder celebrar el entierro. Si el mismo no se va a celebrar de forma inmediata o si se van a guardar las cenizas en casa, lo que se suele hacer es llevar las flores a la capilla del tanatorio. Por supuesto, la familia puede acordar cualquier otra forma de disponer de ellas.

En caso de que las cenizas vayan a recibir sepultura en un columbario o en un nicho hay que tener en cuenta que colocar flores en estos espacios es bastante complicado, por lo que es más aconsejable optar por ramos funerarios si se va a acudir al entierro o se va a visitar la tumba un tiempo más tarde.

Las flores son un elemento imprescindible en velatorios y funerales. Son un bonito símbolo de recuerdo del fallecido por parte de todos sus seres queridos.

Es cierto que cuando alguien está afrontando la pérdida de alguien cercano no tiene la mente lo suficientemente clara como para prestar atención a pequeños detalles como el destino de las flores, pero no está de más que alguien se encargue de asegurarse de que las flores acompañan al fallecido hasta la sepultura (si esto es posible) o se pueden aprovechar de otra manera, ya sea para adornar una capilla o para adornar otras sepulturas.