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Etimológicamente el término “exequias” procede del latín, concretamente del verbo “exsequor”, que significa “seguir hasta el final”, y es sinónimo de “funerales”.

Qué son las exequias funerarias

Se llaman exequias funerarias al conjunto de ritos funerarios que se realizan en honor de un difunto.

Orígenes de las exequias

La celebración de exequias funerarias se remonta a los orígenes del homo sapiens, estando comprobado que incluso el hombre de Neandertal, que vivió entre el 200 000 y el 40 000 antes de nuestra era, honraba a sus muertos.

Ya en tiempos históricos, se sabe que en las civilizaciones de la Antigüedad era costumbre generalizada honrar a los muertos mediante ceremonias. En el Antiguo Testamento, en concreto en los libros correspondientes al Pentateuco, Éxodo y Reyes, puede verse a Moisés hablar de honras fúnebres practicadas en honor de los difuntos.

Ni que decir tiene que toda la civilización del Antiguo Egipto se basaba en el tránsito de esta vida a otra mejor en compañía de los dioses, y que sus exequias funerarias fueron parte fundamental de su tradición durante más de 2000 años de historia.

Función de las exequias en el catolicismo

El catolicismo cree en la resurrección después de la muerte. “Yo soy la resurrección y la Vida”, predicaba Jesús, y el significado de las exequias funerarias dentro del rito católico es el acompañamiento al alma del difunto en el tránsito del mundo terrenal a la Ciudad de Dios, como la llamaría San Agustín de Hipona.

El origen de esta dualidad entre la materia y el alma hay que encontrarla en Platón, y ha sido aceptada por la teología cristiana desde los orígenes de la propia Iglesia Católica.

¿Dónde se celebran las exequias funerarias?

La Iglesia Católica permite la celebración de las exequias funerarias en 3 sitios: el mismo cementerio, la iglesia y el domicilio particular del difunto. Esa ha sido la tradición durante muchos siglos, aunque en los tiempos actuales, y siempre por expresa petición de la familia, pueden celebrarse en otros lugares.

Ritual de exequias

También conocido como Ordo Exsequiarum o Ritual de Funerales, consta de 4 momentos:

  • La acogida o unión de la comunidad: momento en el que la familia del fallecido es consolada por los asistentes con palabras que hablan de la vida eterna, la resurrección de Cristo y el poder del Espíritu Santo, con base en el Nuevo Testamento.
  • La liturgia de la Palabra y la Oración: la homilía dirigida a todos los fieles.
  • El Sacrificio de la Eucaristía: cuando la celebración se realiza en el templo, es la Eucaristía el centro de la realidad de la muerte en Cristo. Los fieles comulgan en honor del difunto con el objetivo de que le sean perdonados todos sus pecados y pueda entrar con total pureza en el Reino de los cielos.
  • La despedida o el adiós: la comunidad fiel a Cristo despide al difunto antes de que este reciba santa sepultura. En la tradición de Bizancio el adiós es expresado besando al difunto. Se termina con oraciones cantadas que aluden al tránsito hacia la vida eterna.

La importancia de las flores en las exequias

La ofrenda floral es la más antigua forma de despedir a los difuntos. Se sabe que en tiempos prehistóricos eran depositadas flores y plantas en las tumbas de quienes habían abandonado la vida terrena.

Ya sea en forma de flor individual o en forma de ramo, es una de las formas de expresar el cariño y el respeto en todas las civilizaciones.

Las coronas funerarias, con sus formas redondas, simbolizan el ciclo de una vida que nunca termina, que no tiene principio ni final, que es eterna.

Y, más allá de cualquier creencia, la belleza de las flores sirve en las exequias para embellecer unos momentos muy difíciles para quienes han perdido a un ser querido.