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El Día de Todos los Santos es una celebración cristiana que se celebra el 1 de noviembre en la tradición católica.

Esta solemnidad se celebra en honor de todos los beatos y santos, además de en el de los difuntos que, habiendo superado su estancia en el purgatorio, gozan eternamente de la divina presencia del Altísimo.

Es un día en el que iglesias y catedrales exhiben reliquias de santos y los cementerios se llenan de centros y ramos de flores en recuerdo de los seres queridos que ya no están entre nosotros.

Historia del Día de Todos los Santos

El origen de este señalado día en el calendario cristiano se remonta a los primeros tiempos de la Iglesia, cuando los fieles eran perseguidos, torturados y asesinados por la autoridad imperial romana, convirtiéndolos en mártires. El Día de Todos los Santos fue una forma de honrarlos a todos en conjunto una vez al año.

El papa Gregorio III, en el siglo VIII, consagró una capilla a todos los santos en la Basílica de San Pedro. Fue Gregorio IV quien extendió a toda la cristiandad la celebración del 1 de noviembre.

Usos y costumbres del Día de Todos los Santos en España

Aunque la imparable aculturación procedente del mundo anglosajón ha convertido el Día de Todos los Santos en un desfile de brujas, calabazas y esqueletos, lo cierto es que las tradiciones españolas para este día son numerosas, algunas desde tiempos inmemoriales.

Siendo la costumbre más arraigada las ofrendas florales en los cementerios, algo común a toda la geografía nacional, no faltan otras tradiciones en distintos puntos de España.

Gastronomía en el Día de Todos los Santos

Panellets, buñuelos de viento y huesos de santo son los alimentos más tradicionales para el 1 de noviembre, pero no los únicos.

En Salamanca es costumbre degustar patatas asadas y rosquillas de anís, en Alicante arrop y tallaetes, los borrachillos en Andalucía, los rosaris en la isla de Mallorca y en Castilla La Mancha las migas de niño o migas dulces.

Mención aparte es la costumbre muy extendida en diversas partes de la geografía nacional de hacer castañadas: comer castañas asadas mezcladas con dulces u otros frutos, acompañándolas de sidra dulce o moscatel, y todo alrededor de hogueras en las que se entonan canciones populares o se narran historias, muchas veces “de miedo”.

Representación del Don Juan Tenorio

La escena más famosa de la inmortal obra de Zorrilla se desarrolla en un camposanto, por lo que desde su estreno en pleno romanticismo del siglo XIX se ha convertido en una tradición representar el “Don Juan Tenorio” en distintos teatros españoles y, por extensión, de Latinoamérica.

El Camino de las Ánimas

En pueblos de Jaén los jóvenes salen por las calles a tapar con gachas las cerraduras de las viviendas con el objeto de impedir la entrada de los malos espíritus.

En Alicante las ventanas se llenan de velas para indicar a los difuntos el camino.

En Canarias la celebración se llama “Los Finaos” (por finados), reuniéndose las familias para contar anécdotas de los difuntos mientras comen castañas, beben anís o ron y terminan cantando y bailando por las calles.

Otras procesiones de ánimas se celebran en Zamora, Soria y otros lugares de España.

Ferias y carnavales

En Cádiz, muy en su tradición, celebran la fiesta de los Tosantos, en las que disfrazan a animales y vegetales representando a personajes populares.

La Fira de Tots Sants en Cocentaina, provincia de Alicante, está declarada de interés turístico y concentra a casi un millón de personas, siendo muchas sus actividades.

En muchos puntos de España se organizan mercadillos callejeros en los que se venden comida típica del día y flores.

Flores para el Día de Todos los Santos

El 1 de noviembre los cementerios suelen tener horarios especiales, ampliados, por la masiva afluencia de personas que quieren recordar a sus difuntos con ramos y centros de flores. Las flores más típicas de este día son:

  1. Claveles. Idóneos por su gran resistencia y su embriagador aroma.
  2. Rosas. Sin duda las flores más populares del mundo, representan el amor tanto en vida como después de la muerte.
  3. Lirios. Su encanto y delicada belleza embellecen todos nuestros camposantos.
  4. Gladiolos. Perfectos para combinarlos en cualquier ramo o centro de flores para vestir cualquier tumba o lápida.