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De todas las personas que vamos a tener en nuestra vida, sin duda nuestra madre ocupa el primer puesto en orden de importancia. No importa lo mayores que seamos, siempre la vamos a necesitar a nuestro lado, y cuando ya no esté aquí la vamos a echar muchísimo de menos. Pero existen pequeñas terapias que nos ayudarán a sentirnos algo mejor, un buen ejemplo es escribir una carta a una madre fallecida.

¿Por qué escribir una carta a una madre ausente?

A nivel psicológico está ampliamente reconocido que la escritura tiene poder para ayudar a sanar nuestra mente. Cuando escribimos, liberamos nuestros sentimientos como no somos capaces de hacerlo hablando. De ahí que dedicarle unas líneas a la mujer más importante de nuestra vida sea una buena alternativa si estamos buscando cómo superar la muerte de una madre.

Podemos hacerlo en cualquier momento. Mucha gente lo hace en los días siguientes al fallecimiento, pero también podemos abordar esta tarea meses e incluso años después. Deberíamos redactar una carta siempre que sintamos que tenemos algo que decirle o que compartir con ella.

Carta a una madre fallecida en un día especial

Sin duda hay fechas que quedan marcadas para siempre en nuestro corazón y en las que la vamos a echar todavía más de menos. Una de ellas es su cumpleaños, pero también está el día de la madre.

El primer domingo de mayo es un momento de alegría y celebración. Aunque tu madre ya no está aquí puedes seguir celebrando su vida y los buenos momentos que pasasteis juntos a través de una carta para el día de la madre.

Para esa fecha puedes escribirle una misiva contándole cómo te sientes o informando de cómo ha ido tu vida desde que no está. Compra un bonito ramo de flores y llévalo a su sepultura, una vez que estés allí léele la carta en voz alta. Notarás que inmediatamente te sientes mejor y conseguirás convertir un día que podía haber sido triste para ti en algo mucho más bonito y especial.

¿Cómo escribir una carta a una madre fallecida?

Este tipo de cartas pueden ser de muchos tipos. Podemos expresar sentimientos positivos o incluso negativos, pedir u otorgar perdón, zanjar asuntos que quedaron pendientes en su momento, o simplemente recopilar momentos de nuestra vida.

Lo verdaderamente importante es que lo que escribamos salga directamente de nuestro corazón. Aquí lo esencial no es la forma, ni la gramática, ni la ortografía. Lo que importa realmente son las palabras que vamos a expresar.

Al escribir nos vamos a liberar de una carga, así que sencillamente dejaremos que las palabras fluyan de forma natural.

En cuanto a qué hacer después con la carta, hay varias opciones. Hay quien prefiere destruir sus palabras una vez que las ha leído a su destinataria, pero también hay quien prefiere guardarla. Esto es cuestión de gustos.

Lo que importa realmente de toda esta experiencia es que con algo tan sencillo como poner nuestros sentimientos por escrito vamos a lograr recordar a esa madre ausente y vamos a conseguir sentirnos mejor.

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